Esta vitamina la desglosaré en unos cuantos posts ya que cubre conceptos bajo mi punto de vista, muy interesantes.
Si nos ponemos a pensar, el ser humano se comunica constantemente; hablando, escuchando, interactuando con otros, consigo mismo, utilizando el lenguaje, los silencios, la corporalidad, la emoción…
Cuando conversamos, estamos utilizando el lenguaje, estamos escuchando, hablando, incluso cuando existen silencios, existe una conversación interna con nosotros mismos acerca de ellos.
Cuando el hablar y el escuchar están interactuando, estamos en presencia de una conversación. En nuestras conversaciones utilizamos el lenguaje, el cuerpo y la emoción. Estos 3 componentes interactúan y dan congruencia a los mensajes que emitimos; nos pueden dar credibilidad o no-credibilidad, dependiendo de la coherencia y sincronicidad entre estos 3 componentes ( lenguaje, emoción, corporalidad).–” no puedo emitir un mensaje de entusiasmo si mi corporalidad denota pasotismo o si mi emoción es de tristeza, por ejemplo”—
Según Echeverría existen 4 tipos de conversaciones.
Conversaciones de jucios personales, Conversaciones para la coordinación de acciones, Conversaciones para posibles acciones y Conversaciones para posibles conversaciones.
Dado lo extenso del tema, en este post vamos a ver la primera de ellas.
Conversaciones de juicios personales
Cuando nos enfrentamos a algo que rompe nuestra rutina, algo inesperado, algo que nos incomoda, algo que calificamos de problema, entramos en este tipo de conversación. Por ejemplo…Me pego contra una columna al aparcar mi coche…- Algunas personas salen con expresiones como “mierda!”, ” No puede ser!”, “Vaya faena.!..” — no entro en expresiones mayores…Lo cierto es que el golpe contra la columna no es el problema, si no , el que alguien a través de estas declaraciones lo constituye como tal ya que ha roto con su rutina y no se lo esperaba, lo cual es muy diferente.
Una vez que hemos lanzado una serie de improperios, comenzamos normalmente con la fase de enjuiciar el problema, interpretando loque ha sucedido, las consecuencias…—–” Siempre me pasam todas las desgracias.”, “La culpa es de mi marido que me ha metido prisa..” , ” La culpa es del coche de al lado que ha aparcado de pena y no tenía apenas sitio.!…——
Esto es a lo que llamamos conversaciones de juicios personales, en donde enjuiciamos lo que ha pasado y que nos supone una rotura o un problema en un momento dado. Vemos que hasta el momento sólamente hemos enjuiciado la situación pero en ningún momento nos hemos hecho cargo del problema. Hemos reaccionado al problema únicamente. Con ésto quiero decir que no hemos actuado de momento según el ejemplo, y nos mantenemos en el problema, en la mala sangre, en la culpabilización…sin hacer nada y así podríamos estar eternamente. Buscamos responsables, culpables,buscamos a nuestros culpables favoritos pero no generamos ningún tipo de acción para volver a la normalidad y a nuestra cotidianeidad.
Sin embargo a veces “los culpables no son otros”, nos machacamos a nosotros mismos con expresiones tales como—”Soy un inútil”, ” No valgo ni para aparcar un coche…”, “Siempre meto la pata, soy un auténtico desgraciado…!…Observad que cantidad de juicios negativos contra nosotros mismos…ésto nos pasa factura aunque no lo creamos.
Existen personas que viven su vida sumergidos en “conversaciones de juicios personales”, lamentándose de lo que les ha pasado, buscando culpables en las situaciones que nos les agradan, culpabilizándose así mismos o a otros…Asumiendo en definitiva papeles “victimistas”.
Según Seligman, el mismo problema puede ser vivido de formas muy diferentes por personas diferentes. Estas conversaciones sobre juicios personales pueden darse en diferentes dominios y condicionará el tipo de persona que es uno mismo ” Dime como enjuicias tus problemas y te diré como eres…”.
En el dominio de la “responsabilidad”, hay personas que se hacen asímismas responsables de los problemas y otras que hacen responsables de sus problemas a lo demás, al azar, a la mala suerte. Según a quien hagamos responsable en este dominio, concidionará nuestra vida, seremos un tipo de persona determinado y viviremos nuestra vida de una forma determinada.
En el dominio de la “inclusividad”, los problemas que nos surgen, aparecen en un entorno determinado de nuestra vida. Hay personas que cuando surge el problema, restringen sus juicios al dominio particular donde ha acaecido y lo asumen como tal. Sin embargo hay otro tipo de personas que el problema particular, lo generalizan a un dominio global, independientemente del entorno donde ha acaecido, independientemente que se culpen asímismos o a otros. Por ej, si no se me da bien la cocina y me sale mal un plato, y digo ( generalizando) : ” Está claro que soy un inutil total incapaz de aprender…” . Sin duda alguna , esto va a condicionar nuestras acciones, nuestra forma de vernos para poder asumir retos, y en consecuencia va a repercutir en los resultado que obtengamos en cualquier faceta de nuestra vida. Con este tipo de juicio, que ha acontecido en un dominio determinado pero que he generalizado, lo que me hago a mí mismo es terrible, ya que me estoy diciendo que soy un inútil, y desde luego si me lo repito cada vez que pasa algo puntual, ésto hace que mine mi propia valía y que me limite para realizar o abordar cualquier reto que implique un aprendizaje, ya que parto de la base de que “soy un inútil” para aprender.
El último dominio, el de la “temporalidad”. Hay personas que cuando surge “algo” que rompe su rutina, cuando acontece un problema, acotan el problema o el acontecimiento en el momento en el que ha aparecido. Otras personas, sin embargo, lo generalizan y lo traducen a algo permanente , sin fín. Po ejemplo, “Estoy pasando por un mal momento”, “Aún no estoy preparado para este trabajo”, ” Me falta experiencia para mejorar mis competencias”—Frente a ejemplos tales como; ” Nunca lograré un trabajo mejor”, “Jamás encontraré a una persona que me quiera”…
Observad como los primeros juicios están acotados en el tiempo , frente a los últimos que son permanentes. Es importante evitar utilizar las generalizaciones tales como “nunca”, “siempre”, “jamás”, …
Con todo ésto, que lo hemos puesto en negativo, limitándonos a la hora de abordar retos u objetivos, lo podríamos poner también en positivo. El resultado es el mismo, ya que los extremos nunca son recomendables, debemos buscar el puntos medio.
Lo que es claro , es que un juicio diferente, genera una distinta forma de ver las cosas, y da lugar a una vida deferente, abriendo o cerrando posibilidades. De ahí que el lenguaje es generador de acción, provoca que pasen cosas, y que obtengamos mejores o peores reultados.
Según Seligman, lo que nos acontece en un momento dado, puede ser positivo o negativo. Quien suele atribuirse toda la responsabilidad cuando enfrenta un juicio negativo, puede tender a hacer responsable a los “otros” cuando afronta un acontecimiento positivo. Por ejemplo, ante lo negativo dirá ” que torpe soy!”, y en lo positivo “qué suerte he tenido!”. Hay personas que actúan inversamente, culpan de lo negativo a los demás, y lo positivo lo asumen para ellos.
Lo importante y en resumen, es tener claro, que la forma en la que enjuiciamos los acontecimientos negativos, los problemas, no predice necesariamente la forma de cómo enjuiciamos los positivos.
Como me ha recordado este artículo a algunas conversaciones que tuve con una buena amiga. Qué dificil es dejar de enjuiciarme negativamente, pero que bien se siene uno cada vez que se logra, porqué será tan facil volver a “caer”.
Gracias Lorena, la lectura de esta vitamina realmente me acaba de recordar como sentirme bien.