Empezando un nuevo trayecto… ( continuación de V11)…
Después de reposar unos días las conversaciones que habíamos tenido entre nosotros donde metafóricamente nos habíamos “desnudado” todos con todos, donde bajo un clima de confianza habíamos declarado nuestras intenciones, nuestras debilidades y nuestras ganas abordar el futuro de “otra forma”, llegó el momento de empezar la nueva andadura como equipo.
Nuestro gran reto era preparar un equipo de proyecto especializado para un trabajo de 2 años con posibilidades de prórroga de 1 año. El proyecto iba a ser muy duro, con tecnologías poco maduras y con un cliente muy exigente.
Recuerdo que llamé a Alberto y a Diego y les comenté la situación. Les expuse don detalle el objetivo del proyecto, nuestro presupuesto y los antecedentes del cliente que iba a ser nuestro compañero de trayecto.
–Qué os parece chicos? …Tenemos la oportunidad de hacernos con un proyecto totalmente innovador, no hay precedentes anteriores en esta empresa de trabajos similares. Alberto miró a Diego y los 2 me miraron a mí.
–(Alberto) Tienes razón, creo que va a ser duro pero vamos a aprender un montón, ¿qué te parece que hagamos? ¿Qué personas van a integrar el equipo?
–Alberto, Diego…estoy aquí hablando con vosotros porque quiero que vosotros me hagáis una propuesta de equipo. Me gustaría que pensarais cuál sería vuestro equipo ideal y que además valoréis las necesidades que creéis vamos a necesitar. Acordaos de las conversaciones que hemos tenido durante estos días…yo voy a estar con vosotros en todo momento, pero tenéis que empezar a tomar vuestras propias decisiones y a asumir otro tipo de responsabilidades. En Madrid hay que montar 2 nuevos equipos y posiblemente tenga que pasar semanas allí…—por dónde empezamos? Si os parece, nos reunimos esta tarde y estudiamos en detalle todos los requisitos y pormenores del proyecto. Vosotros sabéis mucho más que yo y ya veréis cómo es más fácil de lo que parece a primera vista.
Recuerdo que Diego y Alberto se levantaron y salieron de mi despacho algo nerviosos y pensativos. Era la primera vez en 2 años que nos conocíamos, que no se iban con la lista de tareas concretas y con el trabajo claro. A mí me quedó una sensación extraña, no me sentía en mi papel. Normalmente me habría estudiado toda la documentación, habría realizado el planning e incluso habría detallado todas y cada una de las tareas. Precisamente esto es lo que quería evitar, no quería volver a ser la “maestra de ceremonias”. Tenía que permitir que más personas asumieran ese papel, que lo fueran aprendiendo y hacerme lo más invisible posible para dar “visibilidad” a otras personas dentro de la Organización.
De repente sonó mi teléfono….era Alberto.
–( Alberto)—Simplemente era comentarte, que me parece genial que confíes en nuestra capacidad pero hay cosas que nunca hemos hecho y que yo al menos no controlo en absoluto…si tenemos que manejar nuestro propio presupuesto…-los números me marean un poco-….me pregunto, si nos dedicarás tiempo para enseñarnos y corregirnos…no sé, me siento como desubicado, ya puedes perdonar…
–Alberto, tranquilo, voy a estar con vosotros hasta el final pero de otro modo. Os voy a enseñar todo lo que creo necesitáis para realizar bien vuestro trabajo.
No te agobies, siempre existe 1 primera vez y es normal que estés nervioso. Te sugiero que “te permitas equivocarte”, es cuando realmente aprendemos. Para mí también será un indicador de lo que necesitáis. Nos vemos luego…
En ese momento me dí cuenta que mi papel iba a cambiar radicalmente. Tendría que asumir un rol de mentor para enseñar y guiar adecuadamente a mi equipo y además tendría que monitorizar al futuro equipo, apoyarles y reforzarles con sutileza sin quitarles una gota de protagonismo.
Ellos estaban nerviosos, yo también. Para mí era mucho más fácil llevar la dirección y el control de todo, y limitarme a que otros cumplieran un planning de tareas. Sin embargo, era consciente de que este tipo de liderazgo no tenía futuro. Realmente necesitaba líderes que pudieran asumir responsabilidades y de este modo poder asumir proyectos más ambiciosos con personas más preparadas y comprometidas.
Por la tarde, me reuní con Alberto y Diego. Preparé un plan de formación en diferentes materias: Gestión de proyecto, Gestión económica, Reporting…
Preparamos una agenda de asistentes a los cursos. Consensuamos que todos los integrantes del equipo tendrían que conocer todos estos conceptos y que veríamos posteriormente los roles que cubrirían cada unos de los participantes del proyecto.
Les expliqué, el proyecto, los objetivos lo que significaba poder llevar a cabo este proyecto con éxito, claramente estuvimos proyectando la visión de nuestros objetivos e medio y largo plazo. Esto les animó mucho ya que entendieron lo importante que era este proyecto para la empresa y las posibilidades profesionales y personales que se les abría a ambos.
Durante 15 días, estuve preparando conjuntamente todo el material con Diego y con Alberto. Recuerdo estos días con mucho cariño, ya que fue un trabajo muy intenso, donde salieron miedos, limitaciones, pero sobre todo cantidad de buenas ideas y un enorme entusiasmo. Los 3 nos dimos permiso para imaginar y para plantear diferentes alternativas y visiones. En el pasado, quizá, todo esto me hubiera parecido una pérdida de tiempo…ahora lo veía diferente. Este tiempo con ellos codo a codo, me hizo ver a estas 2 personas de modo distinto. Tenían un enorme potencial y mi responsabilidad era canalizar adecuadamente esta energía y sobre todo apoyarles y reforzarles en todo momento.
Los mini-cursos de formación duraron 2 meses. Me supuso un enorme esfuerzo de abstracción y concreción al mismo tiempo. Me aseguraba en cada jornada que todos entendían las materias y realizamos simulaciones prácticas de cada temática. En paralelo, Alberto y Diego, iban conformando su equipo ideal, así como el listado de necesidades que valoraron esenciales para llevar a cabo el proyecto.
Fueron 2 meses de trabajo, no “al uso”, muy intenso. Mi jefe por entonces, me miraba de soslayo, y aunque me apoyaba profesional y personalmente, de vez en cuando le asaltaban las dudas de la viabilidad del proceso de cambio que estábamos llevando a cabo en mi departamento. Mis colegas no creían mucho en las estructuras jerárquicas planas, y en dar demasiado poder a los subordinados. Yo lo tenía claro. Mi área necesitaba crecer “a pesar de mí” y yo tenía que catalizar el cambio. Tenía 3 meses de plazo previo a comenzar este nuevo proyecto. Era muy consciente que esto era el inicio de un proceso, y que nos supondría 1 año como mínimo ir adecuándonos a los nuevos modelos de gestión.
Recuerdo de entonces, hace ya unos 20 años, el entusiasmo, la energía y la curiosidad del día a día. Era extraordinariamente gratificante, ver trabajar al equipo, los lazos de confianza y respeto se fortalecieron. Mi departamento quería demostrar su capacidad al resto de la organización.
Palabras clave que aparecen en este post y que son objeto de análisis:
- Control vs Compromiso
- Empoderamiento
- Estilo de liderazgo
- Error vs Fracaso vs Aprendizaje
- Clima emocional- Positividad
- Miedo al Cambio
- No penalización del error como método de aprendizaje
- Reconocimiento positivo.
Hola Lorena,
Lo tuyo no son posts, son clases condensadas de liderazgo y coaching, así que primero hay que digerirlas, antes de lanzarse a hacer comentarios… que es decir mucho, mejor dejémoslo en “apuntes”, “humildes opiniones”… je, je.
Hoy quiero decirte que he sacado unas cuantas conclusiones de la exposición que haces y que (eso me hace sentirme bien) han reforzado lo que yo ya creía y ahora, gracias a ti, sé:
- El estilo del líder se contagia. Nunca hay que decir que un equipo no puede trabajar de una determinada manera, si el líder ha demostrado que sí puede.
- El auténtico trabajo “en equipo” se realiza dentro de estructuras jerárquicas planas, el equipo debe sentirse cómodo para avisar de los peligros, detectar los errores y aventurar ideas nuevas, ergo…
- Sin clima de confianza no hay trabajo en equipo que perviva… con lo cual vuelvo al punto anterior, porque sólo una estructura plana favorece un auténtico clima de confianza.
- Para un grupo capaz, que trabaje en un clima de confianza y cuyo líder no penalice el error, sino que lo reconduzca y transforme en experiencia preventiva de futuros errores… ¡no hay trabajo imposible!
Puede que te parezcan pocas las enseñanzas que he sacado de esto, pero a mí me sirven y no sabes cuánto, justo ahora que se avecina la petición de nuevos recursos económicos para seguir con nuestro trabajo; toca estructurar proyectos y necesitamos sentirnos capaces de hacerlo (además de serlo, sentir que lo eres es importantísimo para abordar las dificultades con posibilidades de éxito)… así que tu post sobre cómo enfocasteis un proyecto difícil de entrada, me ha venido que ni pintado.
Gracias, Lorena, por tu generosidad al compartir con nosotros tu experiencia!